Reseñas,  Romántica

Donde habitan las sirenas, de María Martínez

«Mis pensamientos no eran más que un leve eco en mis oídos, amortiguados por los latidos de mi corazón. Y me dejé arrastrar por él, sin resistencia, sin miedo. A salvo».

Hacía muchos años que no leía a María Martínez. Ha sido todo un placer volver a reencontrarme con su pluma, pues ya casi no recordaba la forma tan bonita que tiene de escribir. De transmitir.

Donde habitan las sirenas tiene 445 páginas, 49 capítulos, un prólogo, un epílogo y unos agradecimientos. Está publicado por Crossbooks en tapa blanda con solapas. Me ha sorprendido gratamente la maquetación del libro, puesto que en la primera solapa, tras la portada, aparece una imagen de la autora y una dedicatoria de su puño y letra. En la otra solapa encontramos los nueve libros que tiene publicados con la editorial. Y uno en concreto que he de destacar: Cuando no queden más estrellas que contar, que pronto tendrá adaptación cinematográfica.

En este nuevo libro conoceremos a Lucía, una chica que, por una serie de razones, decide volver a la isla donde nació y a la que prometió no regresar. Una vez allí, tendrá que hacer frente a los motivos por los cuales decidió marcharse y no volver. Pero todo comienza a cambiar con uno de esos giros que el lector no imaginará…

He de destacar a uno de los personajes que más me gustó: Eloy, un hombre mayor y viudo. Y, por supuesto, no puedo olvidarme de los abuelos de Lucía, dos de las personas más importantes de la historia, que aportan un toque muy especial a la trama.

Ha sido una lectura verdaderamente bonita, de la que no me gustaría desvelar mucho, puesto que recomiendo no leer su sinopsis y optar por conocer la historia sin saber nada. Es cierto que el prólogo es algo largo, unas cuarenta páginas aproximadamente. Pero merece mucho la pena leer el libro. Y, si debo convencer a alguien, solo diré que el final del prólogo incita a no dejar de leer. En cuanto a la extensión de los capítulos, rondan entre las cuatro y las seis páginas.

Por otro lado, la ambientación de la historia es bonita y agradable, pues pasear por las calles de Vila Mareva, percibir el olor a pan recién horneado de una panadería de las de toda la vida, contemplar el mar, escuchar el rumor de las olas y el faro, y, sobre todo, el amor…

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *